UNA SORPRESA (haz clic)





jueves, 27 de octubre de 2011

CAPITULO II

Las dos chicas se pasaron la tarde hablando y comiendo las nubes que acababan de asar en la improvisada hoguera. Elliot empezó a contar historias de miedo, que era su género favorito, pero paró porque Sarah se asustaba enseguida y le daba algo de pena.



Sarah se fue a dormir pronto ya que si no dormía sus nueve horas diarias al día siguiente no conseguía rendir nada mientras que Elliot aunque se pasara la noche en vela a la mañana siguiente seguía tan activa como las anteriores.




Poco después paró de llover pero como Sarah estaba dormida plácidamente y a Elliot no le apetecía mucho vagar por el bosque a esas horas decidió no avisarle. Además, ya tenían dieciséis años por lo que sus padres deberían entender que pasaran una noche de verano fuera de casa.



Elliot sacó su cuaderno de física y se puso a escribir por detrás. De repente escuchó el sonido de pasos que se acercaban por detrás, no sabía exactamente de quién eran pero tenía un presentimiento. Se quedó quieta, como si no se hubiese dado cuenta de que había alguien allí, y algo la agarró de los hombros repentinamente y la zarandeó de un lado a otro.



-¡Buh! Te he asustado, ¿verdad? – dijo la voz de un chico detrás de ella

- Si te digo la verdad no Pete, y no hables tan alto que Sarah está dormida – dijo Elliot algo severa

-Ah, perdón. ¿Y qué hacéis aquí?

- Es que nos pilló la tormenta – explicó Elliot

- Pero ahora ya no llueve, si quieres os acompaño. Vuestros padres están preocupados y como aún no tenéis móvil… - dijo Pete con una maliciosa sonrisa

- ¡No me lo restriegues por la cara! – estalló Elliot -. Ahora ayúdame a llevar a Sarah, no quiero despertarla.

- Tranquila, ya la llevo yo – se ofreció Pete mientras cogía a Sarah y se la ponía en la espalda



Los tres se fueron internando en el bosque, hacia Rocksville. Pete era alto y delgado, tenía el pelo negro y algo largo, lo suficiente para que sus flequillos casi le taparan sus ojos verdes esmeralda. Tenía la tez blanca y sus mejillas estaban inundadas de pequeñas pecas castañas.


Aunque tuviera un año más que Sarah y Elliot habían sido amigos desde siempre y pasaban muchas tardes juntos, era el único a parte de las chicas que conocía la existencia de la cueva. Le encantaba gastar bromas y decía que cuando fuese mayor querría ser mecánico aunque su verdadero sueño era ser biólogo. Le encantaba todo lo que tuviese que ver con los fenómenos paranormales y tenían montones de libros que trataban desde vampiros hasta apariciones fantasmales.


Poco después llegaron a Rocksville y Pete accedió a acompañar a Elliot a su casa. Aunque ya tuviera dieciséis años sus padres no es que fueran muy tolerantes. Le iba a caer una buena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuéntanos que opinas de nuestro blog!!!!
:P L&Y